Terapia de Ondas de Choque
Nuevas oportunidades en medicina regenerativa y de rehabilitación.
Las ondas de choque son impulsos acústicos de alta energía aplicados sobre tejidos lesionados.
Estimulan la respuesta biológica del organismo y pueden favorecer la reparación y vascularización, ayudan a reducir el dolor, mejorar la movilidad y recuperar la función de la zona afectada.
Es un tratamiento no invasivo, rápido y generalmente compatible con la actividad diaria, puede evitar o retrasar procedimientos más agresivos y complementa el ejercicio terapéutico.
Activa la recuperación, reduce el dolor y vuelve a moverte con confianza.
¿Para qué se usa?
La terapia de ondas de choque utiliza impulsos acústicos de alta energía dirigidos con precisión hacia los tejidos dañados para activar los procesos naturales de regeneración y reparación celular del organismo. Se emplea principalmente para restaurar estructuras musculoesqueléticas afectadas por inflamación crónica, fibrosis o procesos degenerativos.
Mecánicamente, estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos (neovascularización), acelera la síntesis de colágeno, bloquea los receptores del dolor y ayuda a descomponer depósitos de calcio en los tendones y articulaciones.
Tecnología que estimula tu recuperación desde el interior.
Beneficios
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Alivio rápido del dolor: Efecto analgésico y desinflamatorio notable desde las primeras aplicaciones.
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Tratamiento no invasivo: Ofrece una alternativa eficaz a las intervenciones quirúrgicas o a las infiltraciones repetitivas.
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Regeneración de tejido bioestimulada: Estimula la capacidad de autocuración del propio cuerpo sin necesidad de medicación.
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Reabsorción de calcificaciones: Ayuda a fragmentar y eliminar acumulaciones de calcio de forma progresiva.
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Procedimiento ambulatorio: Sesiones de corta duración (entre 10 y 15 minutos) que no requieren tiempo de recuperación ni interrupción de la rutina habitual.
Menos dolor, más movilidad y una recuperación adaptada a ti.
Tipos de empleo de las ondas de choque en fisioterapia
En el entorno clínico, la aplicación de ondas de choque se adapta según la profundidad y el tipo de lesión mediante dos modalidades principales:
1. Ondas de Choque Focales (F-SWT): Concentran la densidad de energía en un punto específico a mayor profundidad. Se aplican para patologías profundas, calcificaciones localizadas, inserciones tendinosas de difícil acceso y retrasos en la consolidación ósea.
2. Ondas de Choque Radiales (RPWT): La onda se transmite de forma divergente y difusa sobre la superficie cutánea y planos musculares. Se emplean en afecciones más superficiales, tratamiento de puntos gatillo miofasciales, contracturas crónicas y grandes cadenas musculares.
3. Aplicación guiada e integrativa: Se combinan de forma sinérgica con valoración ecográfica para localizar el diana terapéutica de forma exacta, potenciando los resultados junto a la terapia activa y el ejercicio terapéutico.
¿Para qué está indicado?
Patologías degenerativas articulares:
Está indicada en una amplia variedad de patologías musculoesqueléticas y dolor crónico de origen mecánico:
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Hombro: Tendinopatía del manguito rotador, tendinitis calcificante y bursitis subacromial.
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Codo: Epicondilitis (codo de tenista) y epitrocleitis (codo de golfista).
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Cadera y Rodilla: Trocanteritis (síndrome del dolor trocantérico), tendinopatía rotuliana, tendinitis de la pata de ganso e isquiotibial.
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Pie y Tobillo: Fascitis plantar, espolón calcáneo y tendinopatía aquilea.
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Tejido Muscular y Óseo: Puntos gatillo miofasciales, síndrome de dolor miofascial, periostitis tibial y retrasos en la consolidación de fracturas.
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