¿Qué es la tendinopatía rotuliana?
La tendinopatía rotuliana es una lesión del tendón rotuliano, la estructura que conecta la rótula con la tibia y que participa de forma directa en movimientos como caminar, correr, saltar, subir escaleras, agacharse o levantarse de una silla.
Es especialmente frecuente en personas que practican deportes con saltos, cambios de dirección o carrera, aunque también puede aparecer en personas sometidas a cargas repetidas sobre la rodilla por su trabajo o estilo de vida.
Uno de los síntomas más habituales es el dolor en la parte anterior de la rodilla, justo por debajo de la rótula, que suele aumentar durante o después de actividades que exigen más al tendón.

¿Por qué aparece?
La tendinopatía rotuliana suele estar relacionada con un exceso de carga respecto a la capacidad que tiene el tendón para tolerarla.
Correr, saltar o aumentar de forma brusca el volumen o la intensidad del entrenamiento puede provocar que el tendón no tenga tiempo suficiente para adaptarse.
También pueden influir otros factores como la fuerza muscular, la técnica deportiva, los periodos de descanso o la planificación del entrenamiento.
Por eso, más que dejar de hacer ejercicio por completo, el objetivo suele ser ajustar la carga y recuperar progresivamente la capacidad del tendón.
¿Cómo se trata con ejercicio?
El trabajo activo es una de las herramientas principales para recuperar una tendinopatía rotuliana.
El tratamiento debe adaptarse a cada persona y progresar en función del dolor, la fuerza y la tolerancia del tendón al esfuerzo.
Entre los objetivos principales se encuentran:
- Reducir el dolor.
- Recuperar la fuerza de la musculatura de la pierna.
- Mejorar la capacidad del tendón para soportar carga.
- Reintroducir progresivamente carrera, saltos o gestos deportivos.
- Evitar recaídas mediante una buena planificación del entrenamiento.
En Viten podemos utilizar herramientas como la electromiografía de superficie (EMG) para analizar la activación muscular y obtener información objetiva durante determinadas fases de la valoración y el tratamiento.


¿Qué ejercicios pueden ayudar?
La selección dependerá de cada caso, pero algunos ejercicios habituales son:
- Sentadilla isométrica en pared.
- Extensión de rodilla con resistencia.
- Sentadillas con carga progresiva.
- Trabajo de glúteo y cadera.
- Ejercicios de propiocepción y control.
- Trabajo progresivo de carrera y salto cuando el tendón lo permite.
Lo importante no es realizar muchos ejercicios, sino aplicar la carga adecuada, en el momento adecuado y con una progresión controlada.
¿Hay que dejar de hacer deporte?
No necesariamente.
En muchos casos es posible mantener parte de la actividad física modificando temporalmente el volumen, la intensidad o determinados ejercicios que provocan más dolor.
El reposo completo prolongado puede disminuir todavía más la capacidad del tendón para soportar carga, por lo que el tratamiento suele orientarse hacia una recuperación activa y progresiva.
Si tienes dolor persistente en la parte anterior de la rodilla o molestias al correr, saltar o entrenar, una valoración individual puede ayudar a determinar qué está limitando la recuperación y qué tipo de trabajo es más adecuado para ti.





